Mónica no es modelo y nunca había posado para ningún fotógrafo. La sola idea de ponerse delante de la cámara le producía una sensación cercana al pánico. Tanto era así que a pesar de todos nuestros esfuerzos para convencerla de que no era para tanto e iba a pasarselo genial, la noche anterior a la sesión no pudo pegar ojo. Y sin embargo, a los cinco minutos de empezar, Mónica estaba totalmente suelta y relajada y posando como una profesional! Tanto disfrutó de la sesión que ni siquiera el viento helado de Diciembre le impidió ponerse un vestido de asas y tampoco le importó que la encadenáramos! En sus propias palabras: "Fue todo muy fácil, como si fuera un juego". :)
Modelo: Mónica
Fotógrafo: Fer
Fotógrafa: Silvia